La abuela nos miró a todos con la escopeta lista en las manos, ni siquiera sabía que podía usarla, siempre creí que era un arma vieja del abuelo sin uso alguno en la casa. Aún así ella la sostenía con fuerza y seguridad, preparándose para la batalla contra lo paranormal. Ciertamente, no estaba segura de que esa fuera el arma indicada, no lucia como algo que tomaría para luchar contra fantasmas. —Mamá, ¿se puede saber para qué traes esa escopeta? —le preguntó mi madre. —Para los zombies obviamente, he vivido rodeada de fantasmas en este lugar, quién dice que el apocalipsis zombie no va a suceder —explicó con gran seguridad. —Madre, no hay zombies, solamente son fantasmas y a ninguno le hace efecto una bala en la cabeza —le dijo mi madre. —Pero... ¿Qué pasa con tu marido entonces? Mira s

