Regresé a la casa entre la niebla, un poco decepcionada porque de algún modo pensé que al llamar de algún modo al ángel de la muerte este aparcería. Por eso no hacía sino murmurar por lo bajo bastante molesta, pero me detuve porque en la sala de estar se encontraban casi todos hablando sobre lo mismo de ayer y el funeral de la señora Ruth. Cuando entré mi padre me vio sorprendido porque probablemente creía que aún dormía en mi habitación, mientras que Jeremías que se había quedado con su padre y tío, me miró con sospecha como si yo pudiera hacer algo inesperado en tan poco tiempo. —Buenos días —les dije a todos e intenté escabullirme hacia la cocina dónde se encontraba mi madre. —No es demasiado temprano para una caminata —preguntó Jeremías curioso. —No podía dormir —dije y me encogí de

