Agarré la empuñadura de la espada con fuerza mientras miraba rápidamente a mi alrededor de reojo, porque no estaba segura de quién era quién, además muchos de los presentes probablemente no eran reales. El niño se quedó a mi lado con mirada pensativa, probablemente se encontraba analizando la situación. Entendía que me encontraba en una situación similar a la de Aven, un señor de la muerte que intentó ser humano. Aunque yo aún no estaba segura de porque había sido absorbida por aquel cuerpo, pero me gustaba pensar que Dios o quién fuere que estuviere a cargo había permitido que aquello sucediera por alguna razón desconocida. Cabe aclarar que solamente él sabe sus razones, nosotros simplemente seguimos los designios que él nos deja en el camino. —Yo no decidí ser humana —dije en mi defensa

