Nos dirigimos a la mesa principal donde se encontraba una mujer rubia y hermosa vistiendo un traje oscuro ajustado. Al llegar saludó a Shawn por su nombre y apellido con una radiante sonrisa, demasiado coqueta para mi gusto, pero luego repasé que ese era su trabajo; hacer sentir a todos bienvenidos. Aunque la mujer que me había dado mi llave se limitó a mirarme de pies a cabeza, como preguntándose qué podía estar haciendo una persona como yo en el lugar.
Shawn le explicó a la mujer lo que queríamos, dejando de lado el motivo principal. Sabíamos que no era tan fácil como llegar y demandar ver las cámaras de seguridad del lugar con solo pedirlo, pero la fluidez y el encanto que emanaba de Shawn hacía que fuera mucho más fácil hacer todo lo que pedía. Viéndolo actuar así, conociendo exactamente sus poderes de encantamiento hizo que me preguntara cuántas mujeres habían caído rendidas a sus pies con solo mirarlas.
Miles.
Mis ojos subieron al techo por unos segundos a la suposición que había hecho la voz en mi cabeza. Claramente eran bastantes, y seguramente más de una cada vez que ponían pie en un país distinto, pero de ahí a hablar de miles parecía demasiado.
¿Verdad?
Alejé ese pensamiento, debía concentrarme.
No nos costó mucho llegar a la habitación de seguridad, guiados por otra mujer hermosa y alta, era la 4ta persona con la que Shawn había hablado para llegar ahí, y ninguno de ellos, contando a un hombre, dio problemas en hacer lo que se le pedía. Supuse que ser un conocido artista tenía sus ventajas.
Un hombre flacuchento nos recibió en la puerta y nos hizo pasar. Mi mandíbula cayó al suelo; era una habitación gigante con las paredes tapadas en televisores mostrando cada rincón del hotel. Diez personas más se encontraban viendo las pantallas, entregados completamente a su trabajo. El hombre flaco se sentó en una silla y tecleó unas palabras en un computador haciendo que la pantalla que tenía justo al frente se fuera al menú.
—El bar a las 10:30 de la noche anterior —dijo Shawn.
Vimos como tecleó unas cuantas palabras más y la pantalla se iluminó con personas sentadas en la barra dándole la espalda a la cámara y hablando unas con otras. Nos concentramos por un momento en la pantalla sin decir nada hasta que intervine.
—¿Te ves?
—Ahí, ese soy yo. —Apuntó con su dedo.
Vi a un Shawn con las mismas ropas que lo había conocido, sentado ya en el taburete pidiéndole algo al tipo detrás de la barra. Lo miré a mi lado y pude ver como su mandíbula se apretaba, impaciente por el encontrar el meollo del asunto. Volvimos a la pantalla con determinación, como el encargado de la barra recogía un vaso, le ponía hielo y servía el whiskey. Nada fuera de lo común.
—Ahí estoy yo —dije después de un momento al verme como me sentaba a su lado—. ¿Puedes ir adelantando el video? —le pedí al tipo.
Observamos como todos se movían en cámara rápida, como después de unos segundos me paraba y me iba, vimos a Shawn firmando unos autógrafos, intercambiando palabras con un tipo y una mujer, tomando sorbos cortos de su vaso, una mujer pidiendo una foto con él y luego abrazándolo, después de eso Shawn se sentó solo a terminar su whiskey sin interrupciones.
Algo no estábamos viendo.
—Detente —dije de repente. Shawn me miró confundido—. Retrocede a la mujer de pelo oscuro —le ordené al flacucho.
La mujer alta se paró detrás de Shawn y le tocó el hombro, este se dio vuelta afrontando a la mujer y a la cámara de seguridad mientras su vaso desaparecía de nuestra vista, intercambiaron un par de palabras mientras ella mostraba todos sus dotes de coquetería y le mostraba su celular para sacarse la foto. Shawn asintió y la mujer posicionaba la cámara frente a ellos para sacarse una selfie.
—Recuerdo esa mujer, no paraba de hablar —bromeó.
—Silencio —susurré.
La mujer del video abrazó a Shawn, este le devolvió el abrazo apretado y se alejó de él, contenta a más no poder.
—Si querías ver como me coqueteaba una mujer podrías… —empezó diciendo, pero lo interrumpí.
—¿Nos puedes mostrar la cámara que está detrás de la barra?
El tipo un poco mosqueado por los mandatos sin sentidos tecleó nuevamente y la mujer de pelo oscuro se acercó nuevamente desde otro ángulo. Repetimos la escena, la mujer le sonreía, él asentía, la tipa le mostraba el celular, se sacaban una foto y se abrazaban. Y justo en medio de ese abrazo que pareció eterno lo vi.
—Ahí —dije sin apuntar la pantalla un poco más fuerte de lo que quería.
Justo cuando la mujer abrazaba a Shawn, en un movimiento sutil, su mano se acercó al vaso que se encontraba a espaldas de él por solo medio segundo para luego terminar de abrazarlo. Fue tan grácil que era imposible notarlo si no se prestaba la adecuada atención.
—No veo nada —susurró a mi lado.
—¿Puedes poner el abrazo de nuevo? —le dije al flaco.
—Si me dicen que estamos buscando los puedo ayudar.
Pero ninguno le respondió. El tipo volvió a poner a la mujer alta y bella en la pantalla y a Shawn abrazándose.
—Mira su mano derecha justo a tus espaldas —dije tan bajo que tuvo que acercarse para escucharme e hizo lo que le ordené.
Shawn se acercó un poco más a la pantalla.
—Tienes que estar de puta broma.
Ahí estaba la evidencia, sutil, casi invisible, pero ahí estaba. Después de eso nadie más se acercó a él, y al terminar su vaso y así tragarse la pastilla, o gota, o quizás qué le había puesto en su vaso, se paró con dificultad de su asiento.
Shawn me miró sin saber qué decir.
Ahí estaba la prueba. Lo habían drogado. Y no un imbécil como lo habíamos sospechado, sino que una mujer alta, bella y que aparte tuvo el descaro de tomarse una fotografía con él.
—¿Me puedes mostrar el acceso a las escaleras? —preguntó Shawn, y el tipo nos miró confundido y ya molesto.
En la pantalla vimos un Shawn tambaleándose frente a los ascensores, la hora daba justo la media noche, apretaba el botón del ascensor sin parar, pero ninguno de los tres llegó a su rescate. Caminó hacia la puerta de las escaleras y desapareció.
—Adelanta.
Quince minutos más tarde la única persona que cruzaba esa puerta era yo. Shawn suspiró aliviado. No lo habían seguido. Solo habían pasado esos minutos desde que lo había encontrado.
Qué alivio.
No lo habían…
Pero Shawn interrumpió mis pensamientos cuando sus brazos envolvieron mi cuerpo.
—Gracias. —Sonó casi como un susurro en mi oído.
Le di unas palmaditas en su cintura con lo poco que pude mover las manos, extrañada por su repentino ataque afectivo.
—¿De qué hablas? No hice nada.
Se separó de mí sin sacar sus manos de mis hombros y me miró a los ojos, los suyos deslumbraban visiblemente el alivio que emanaba de su cuerpo.
—Gracias —repitió.
—Eres un fastidio —dije divertida.
Nos quedamos observando un momento más la pantalla en busca de la chica de pelo oscuro, pero no hubo rastros de ella. Le agradecí al tipo flaco por su ayuda, evitando su mirada de; dejen de molestarme de una vez, y nos fuimos de la sala. Al cerrar la puerta tras nosotros dejamos escapar el aire que teníamos escondidos en los pulmones. Shawn me tomó por la cintura mientras me levantaba del suelo en el más fuerte de los abrazos, y yo envolvía los míos alrededor de su cuello.
—Tenemos la prueba, tenemos la sangre, ahora nos falta la mujer —dijo poniéndome en tierra firme.
Chequeé en mi cabeza a la mujer para ver si la había visto en algún otro lugar, pero no me resultaba para nada familiar.
Esa mujer, alta, delgada y bella.
—¿Por qué una mujer como ella te drogaría? —pregunté intentando encontrar algún motivo.
—¿A qué quieres decir con una mujer como ella?
—Ya sabes; hermosa. Si hubiese querido estar contigo no creo que le resultara tan difícil, digo, desde la cámara de seguridad parecía una modelo.
Shawn me miró algo desconcertado.
—¿Y qué te hace pensar que me hubiera gustado estar con ella?
Me pateé por dentro por no pensar antes de haber hecho la pregunta inicial.
—¿Sabes? No sé de lo que hablo. —Le dediqué una gran sonrisa—. Lo importante es que sabemos que fue esa mujer.
—La vamos a encontrar —me aseguró.
Mientras caminábamos por el gran pasillo que nos había llevado hasta ahí no pude evitar sentir una sensación extraña en mí. Me había concentrado tanto en la búsqueda de esa persona que había ignorado que pasaría al momento de encontrarla. Claro, el alivio se sentía en el ambiente, el ánimo de Shawn había cambiado junto con su rostro, y aunque había intentado ocultarlo y actuar normalmente, podía ver que ya estaba realmente tranquilo, podía demostrar que no había estado borracho, que estaba diciendo la verdad y había pruebas contundentes para explicarlo, le demostraría a su hermano y a Thomas que sí había cambiado, que ya no era el mismo de antes, denunciaría a esa mujer y todo se acabaría.
Pero eso era tarea de Shawn, yo ya había hecho mi papel, que con la cabeza más liviana y despejada, no encontraba el motivo por el cuál recurrió a mí y dejó que lo ayudara. No es que no quisiera ayudar a Shawn, me encantó haberlo hecho, sentí su angustia y la tomé como mía, como si hubiese sido yo la víctima y necesitaba la ayuda de alguien, como él necesitó la mía, pero no sabía por qué me dejó hacerlo. De todas las personas, incluyendo las cuatro hermosas mujeres que sin dudarlo ayudaron al caso sin hacer preguntas. Él podía haber elegido a cualquiera, pero en cambio confió en mí para hacer algo al respecto y confiarme algo tan personal como lo que ocurrió. No sabía si sentirme feliz por eso o triste porque ya había acabado mi rol en todo y ya no había nada más que podía vincularme a él. La cabeza comenzó a pesarme nuevamente.
Disfruta este momento, Carolina.
Ayudaste a alguien que lo necesitaba.
Me recriminó una voz en mi cabeza. Salimos del ascensor y Shawn no paraba de hablar de lo gratificante que era saber que tenía la razón, hablaba de cómo le contaría a los demás de lo que acababa de ocurrir y que hacer para conseguir el video si era necesario. Habló de la mujer de pelo oscuro, que ella era la zorra, y se disculpó nuevamente por haber creído que había sido yo, pero al ver que había estado parlando sin respuesta alguna de mi parte se detuvo.
—¿Estás bien?
Lo miré un momento pensando en si era buena idea compartir lo que sentía, pero algo iluminó mi cabeza.
La foto que había sacado la mujer.
Sin responderle saqué mi celular del bolsillo y tecleé el nombre del hotel en una aplicación.
—Si esa mujer es lo suficientemente estúpida como para drogarte en medio de todos, debe ser lo suficientemente estúpida como para subir la foto a internet —dije sin dejar de mirar mi celular.
Shawn no respondió. Seguí buscando las fotos que tenían el hashtag del hotel, pero no había ninguna de la banda. Cambié las palabras a su nombre, nada. Había millones de fotos solo de la última hora, de él en sus conciertos, de él caminando por la calle, tomándose fotos en otros países.
Suspiré derrotada.
Mi intento por alejar los pensamientos que tenía y buscar algo para seguir en ese raro caso de CSI había sido en vano.
—¿Y? —preguntó Shawn algo ansioso. Negué con la cabeza.
—Lo siento.
—Descuida. —Me pasó el brazo por los hombros, estrechándome contra su pecho, su contacto hizo que el rubor subiera a mi rostro.
¿Qué me estaba pasando con él?
—Seguiré buscando.
—No, ya hiciste suficiente —dijo con una sonrisa.
Y aunque sabía que esas palabras debieron animarme hicieron exactamente lo contrario. Le devolví una sonrisa medio falsa.
Llegamos al lobby y vimos a Jacob sacándose una foto con un grupo de personas. Nos vio y nos hizo señas con la mano para que nos acercáramos.
—Los fans aquí son una locura, desearía tener más tiempo para sacarme fotos con todos ellos, pero debemos prepararnos para la conferencia —habló dirigiéndose a Shawn.
—Yo tengo que entregar mi habitación —dije sonriéndole a los hermanos, preparándome para marchar.
—Nos vemos en el concierto. —Me sonrió Jacob de vuelta.
—De hecho. —Shawn miró a su hermano—. Carolina también nos acompañará a la prueba de sonido.
Lo miré alarmada.
—No, no… —comencé a decir nerviosa, pero continuó.
—Si no hubiera sido por ella mi rostro estaría en los noticieros por mi númerito de ayer, y de todo lo que se hablaría en la conferencia sería de eso en vez de nuestro concierto. Es lo mínimo que podemos hacer.
—¡Fantástico! —gritó Jacob genuinamente feliz, sin darle importancia que una completa extraña estuviera invadiendo su espacio—. Podemos juntarnos aquí para tomar el transporte, hay espacio de sobra. —Me guiñó un ojo amistoso—. ¡Ah! Trae tu cámara, así podrás sacar fotografías del concierto. De seguro le servirá a tu CV al mencionar que fuiste una de las fotógrafas oficiales de nuestra banda. Luego me las envías y podemos subirlas a nuestra página. ¡Nos vemos en una horas!
—No es necesario —dije casi lamentándome.
—Genial —concordó Shawn con una sonrisa mientras su hermano se perdía.
¿Qué tenían los hermanos que les costaba tanto escuchar?
Salimos hacia la piscina y nos sentamos en las reposeras donde había estado la noche anterior. Miré al hombre a mi lado con el ceño fruncido.
—Shawn, no quiero incomodar. Me siento pagada solo con haber llegado al fondo de esto, de verdad.
—No empieces. —Puso los ojos en blanco, se estaba molestando.
—Ya te lo dije; te ayudé, pero en ningún caso lo hice para obtener algo a cambio.
Si tenía que repetírselo mil veces lo haría. No quería sentir que Shawn o ningún m*****o de la banda creyera que me debían algo por hacer lo correcto.
—Nunca lo pensé así, solo quiero agradecerte por todo lo que hiciste por mí, eso es todo.
—¿Qué es todo lo que hice por ti? —Mi ánimo había bajado y no sabía muy bien por qué—. Cualquier persona con un corazón te hubiese ayudado.
—Pero no como lo hiciste tú. —Shawn se acercó un poco más y posó su mano en mi rodilla cariñosamente—. Podrías haberme dejado tirado en las escaleras después de tratarte como te traté, podrías haber llamado a seguridad cuando te fui a molestar a tu habitación, hasta podrías haberme lanzado una silla por la cabeza cuando te acusé de que me drogaste. Pero te quedaste ahí, escuchando a un completo extraño y luego brindándole ayuda. —Sus ojos bajaron a mi rostro para encontrar los míos—. Eso no lo hace cualquier persona y tú lo hiciste, y quiero demostrarte lo agradecido que estoy, pero con lo único que puedo hacerlo es con esta invitación.
—Eres un fastidio. —Le sonreí.
—No te cansas de decirme eso. Estoy muy agradecido, Carolina, sin mencionar que me ayudaste y ni siquiera te gusta nuestra música.
La última frase hizo que sonriera abiertamente contagiándome su humor.
—Entiendo, pero ¿por qué dejaste que te ayudara? Yo también era una extraña —pregunté después de un momento, sin poder procesar antes lo que acababa de decir, maldiciéndome al instante por no poder dejarlo estar.
—¿A qué te refieres?
Me encogí de hombros.
—Podías haberle pedido ayuda a cualquier persona, quizás a alguien más capacitado, a tu hermano o a Thomas. Viste como hoy todos te ayudaron y ni siquiera sabían lo que estaba pasando —soné triste, pero supe disimularlo bien.
Shawn se quedó pensando en una respuesta, pero se podía ver que ni siquiera él la sabía.
—Tienes algo que aún no puedo descifrar —dijo después de un momento.
—¿Gracias?
—No sabes tomar cumplidos, ¿sabes? —bromeó divertido,
Después de intercambiar números de celulares y despedirnos con un abrazo subí a recoger mis cosas y entregar mi habitación. Quedamos en encontrarnos en el lobby una hora antes de partir a la prueba de sonido y así ir a mi departamento y dejar mis cosas mientras ellos tenían su conferencia de prensa.