Al día siguiente Eden podía sentir un rico aroma a café recién preparado invadir todo el departamento, la luz ingresaba por el enorme ventanal de la habitación y el sonido de la ducha se sentía lejano y relajante. Se sentía desorientada, no se encontraba en su casa eso lo tenía claro, pero entonces ¿Dónde estaba? Comenzó a llegarle flashbacks de la noche anterior y sonreía al recordar todo lo que había ocurrido, no lo podía creer, no podía conciliar el hecho de que la noche anterior tuvo sexo caliente con su subordinado más reciente. ¡Dios! Si lo pensaba mucho se escandalizaba ella sola, cuando Betty se entere pondrá el grito en el cielo. Se desperezó y rodó en la cama, de inmediato el aroma de Adam invadió sus fosas aspirando profundamente. En un momento deseo intensamente volver a

