Un año después... Los nervios la estaban consumiendo. Nervios y felicidad porque finalmente cumpliría uno de sus sueños y lo haría a lado de su verdadero amor, el hombre que logró que volviera a confiar en otra persona y en el cariño que podía ofrecerle, volvió a creer en el corazón. Hace mucho tiempo había creído que jamás se pondría un vestido blanco y que caminaría por el pasillo de una iglesia para encontrarse con su prometido del otro lado quien estaría ansioso de verla a su lado dando el sí frente a todos sus seres queridos. Pero eso imposible estaba por suceder, y esta vez estaba segura que había tomado la decisión correcta. Adam era el hombre que siempre había querido y había esperado, alguien que la acompañaba en todas sus locuras y la apoyaba sin importar que, hoy su historia

