CARTAGENA DE INDIAS

1123 Palabras
Rubén acepta al Señor Jesucristo como su salvador, y llora, mientras esta de rodillas... Bernardo se acerca aún más a donde están todos los que pasaron al frente, y los abraza uno a uno, hasta que abraza a Rubén, y le dice: — Has optado por la salvación, créeme Rubén; ahora hay fiesta en el cielo, porque todos ustedes aceptaron a Jesús como su salvador, y yo me siento muy feliz por esto que paso. Rubén seca sus lágrimas con su mano derecha, y le expresa a Bernardo: — Nunca había experimentado o sentido algo tan bonito, como lo que ha pasado esta tarde. — Este es el comienzo, porque tu ayudaras a otros a que tomen el camino a Jesús. Tu guiaras a muchas personas al camino de la salvación, de aquí en adelante. — Gracias por hacerme ver la verdad. De inmediato, Bernardo abraza a Rubén, diciéndole: — Dale las gracias al Señor, aquí tienes un hermano más. Y eres bienvenido tú y tu familia. — Gracias. En seguida, Rubén y Bernardo se despiden fraternalmente, y otro Rubén sale de la Iglesia y se sube a su vehículo, y se va... Minutos después. Barrio Amador, Rubén entra a su casa, y cuando abre la puerta, y piensa: "En el viaje le diré a Jhoanna que soy cristiano, si... va hacer una sorpresa" Rubén cierra la puerta. Cuando le llega un mensaje de un cliente, y de inmediato mira su teléfono. Cuando su esposa lo ve desde lejos con una sonrisa en su rostro, y se acerca a Rubén, y le pregunta: — ¿Por qué tienes esa cara de felicidad? Rubén se sonríe y rápidamente le da un beso a su esposa. Cuando esta le dice: — ¿No me has contestado? — Estaba atendiendo un cliente, pero estoy feliz por algo más importante. Jhoana queda con mucha incertidumbre, y le dice a su esposo: — ¿Importante? — Has maletas mujer, mañana si Dios permite, saldremos del país. Rubén se va a la habitación, mientras Jhoana lo mira de espaldas, y dice: — Este hombre está muy extraño... El día siguiente, Rubén y Jhoana ya están en el aeropuerto de la ciudad de Panamá, y esperan el vuelo hacia Cartagena, el cual parte en veinte minutos... En ese momento, Jhoana en su alegría de volver a salir del país, le dice a su esposo: — Nunca pensé que viajaríamos a otro país por una victoria en un juicio que tuviste. — Es que no fue cualquier victoria, estaban juzgando a un hombre que realmente no había echo nada, a un hombre de dios, aun pastor. Y fue mi séptima victoria en línea. — Pues esa séptima victoria hay que celebrarla... Pasan los veinte minutos, y Rubén y Jhoana toman el vuelo a Cartagena – Colombia, y cuando llegan al aeropuerto internacional Rafael Núñez, Jhoana se maravilla por la vista que vio desde el aire, y le dice a Rubén: — Esto está muy bonito, estoy ansiosa por recorrer la ciudad. — Cálmate, primero tenemos que hospedarnos en el hotel acordado. — Bueno, sí, pero apenas hagamos eso, nos vamos a pasear. — Si, como tu digas. Después de hospedarse en el hotel Hernández CTG, Rubén y Jhoana salen a recorrer la ciudad... Fuerte de San Felipe de Barajas, Rubén y Jhoana llegan a este lugar, y le gusta lo que ven, pero al instante Rubén comienza a sentirse un poco mal, y le disimula a su esposa lo que esta sintiendo, para no asustarla, y siguen recorriendo el lugar, encontrándose con muchos turistas que vienen de otros países, y de otros departamentos del país... Rubén y Jhoana terminan de recorrer el Fuerte, y se van a recorrer las calles. Cuando Rubén se fastidia de escuchar en varias partes la música que ponen en varios locales. Cuando Jhoana lo ve, le pregunta: — ¿Qué te pasa? — Eso que está sonando me fastidia. — ¿Qué? Pero esto se escucha muy bien. — Salgamos a otra parte. — ¿Otra arte? — Si, otra parte donde no se escuche este ruido tan pesado. — Bueno... En seguida, la pareja se va a comer algo a un restaurante que queda cerca de la playa de Bocagrande, y se sienta. Cuando Rubén se incomoda al ver a varias mujeres en vestido de baño, y Jhoana lo ve, y le pregunta: — ¿Conoces a esa mujer? — No, no, ¿por qué la pregunta? — Pues, hiciste hacia un lado tu rostro, como si te fueras asustado, ¿debo de preocuparme por algo? — No, claro que no, tú eres, y serás siempre mi única mujer, no tengo ojos para ninguna otra mujer. Jhoana se alegra al escuchar eso, y coge de las dos manos a su esposo, diciéndole: — Que hermoso amor, pero eso no me convence por completo. A ti te pasa algo, no has disfrutado el recorrido de esta hermosa ciudad. El mesero del restaurante los viene a atender. Cuando Rubén mira el menú, y le dice a su esposa: — Si, hay algo importante que tengo que decirte. — ¿Qué? — Esto tiene que ver con mi último cliente. — Ah, ¿el hombre que fue acusado injustamente de matar a otro? Jhoana llama al mesero, y le dice que quiere sudado de camarón, y Rubén pide pescado frito con su principio, y sus respetivos jugos. El mesero se va a traer la comida. Cuando Jhoana le pregunta a su esposo: — ¿Paso algo con ese cliente? — Su nombre es Bernardo, y gracias a él, conocí a... En ese preciso momento, el teléfono de Jhoana comenzó a sonar, y esta mira su celular, y dice: — Es mi madre, — Oh, pero mi suegra sí que es inoportuna. Jhoana le contesta a su mamá, mientras el mesero les trae la comida a los dos... Rubén queda impresionado de la comida que le trajeron, y comienza a comer. Cuando Jhoana despide a su madre, y ve sus camarones, y le expresa a su esposo: — Esto se ve muy bueno. — Claro que sí, y te digo que este pescado esta exquisito. De inmediato, Jhoana comienza a comer su sudado de camarón, pero este le cae mal, y le da un daño estomacal tan pronto como se comió cinco cucharadas... Horas después en el hotel, Rubén y Jhoana entran a su habitación, y Jhoana se recuesta en la cama, y se toca su estómago. Rubén sigue preocupado por ella, y le pregunta: — ¿Te sigue doliendo el estómago? — Ya estoy mejor. — Que bien. — ¿Sera que se me paso la mano comiendo tantas cosas antes de comer los camarones? — Algo así...
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