Un día, Sylvie y Walter sin previo aviso, tuvieron que comenzar con un tratamiento a pedido de Ivynna con un psiquiatra. No habían muchas razones, solo la angustia y la ansiedad, la falta de sueño y muchas cosas que estaban dispersas en Ivynna pero jamás había sido un problema esencial para sus padres. Y ella no tomaba alcohol, estudiaba en la universidad y todo marchaba bien, pero los padres de Ivynna no sabían que para entonces, la oscuridad ya había tejido sus planes para con ella. Los amores de Ivynna siempre fueron de puerto, jamás había uno con tanta seguridad para pensar en que ella se sintiera triste por ellos, de hecho, ella odiaba a las mujeres que enfocaban su vida en torno al amor. La tristeza sin embargo, sabía que eso era mentira, que en el fondo ella añoraba tanto como las

