Walter y Sylvie dejaron de tener momentos de paz. Habían creído que su hija había cambiado, que la habían perdido. Porque aunque insistieron, ella era mayor de edad, y no podían hacer nada. No podían ser tan crueles de internarlas, pero tampoco de hacerla sufrir, así que le daban la medicación que le correspondía para que no sufriera. Ivynna sin embargo, se había vuelto su propia enemiga, había tomado todas sus pastillas pensando que luego conseguiría más, y entonces, comenzó a trabajar cuidando a su abuela. No era un trabajo importante, ella no quería tampoco que lo fuera, era un trabajo que le daba el suficiente dinero para no ser vista, para drogarse y algún día, en una buena noche, irse de aquí. Sylvie pensó que su madre necesitaba ayuda, ya que tenía la cadera rota y a Ivynna podr

