La noche había caído, y la familia se encontraba alrededor de la mesa del comedor, disfrutando de un plato de pastas a la italiana que Ornella les había servido con esmero. El aroma del tomate, el ajo y la albahaca llenaba el aire, proporcionando un contraste cálido y hogareño a la tensión residual del día. Tim, entusiasmado con su nuevo cachorro, seguía lanzando ideas para nombres mientras devoraba su cena, con el perrito a un lado pues incluso con el veterinario que los había visitado no lo habían disuadido de soltarlo. —¿Qué te parece "Fido"? —propuso Tim, mirando a su padre con ojos brillantes. Buscando su aprobación a sabiendas de que no estaba muy convencido de quedarse con él perro. Don sonrió a pesar de él mismo, agradecido por la normalidad del momento. Incluso luego de todo.

