"Seguimos parados en la entrada de la casa, nadie reacciona, nadie dice nada. Santo Dios, no esperaba darles esta noticia de esta manera. Sofi solo sonríe, pero se acerca a mi madre y la abraza; mi madre corresponde el abrazo, y mi padre carraspea. Él es el hombre más bueno y noble que hay en el mundo. Se acerca a mí y me abraza. Me susurra en el oído: —Felicidades, hermosa. Sabía que podías pasar página, no esperé que fuera tan pronto, pero me alegra. Yo solo sonrío y niego. Los invito a pasar, ya que no nos podemos quedar en shock parados fuera de la casa. —Pasen, por favor. Acá platicaremos más a gusto. Sofi, dile a tus hermanos que sus abuelos han llegado. —Sí, mamá. Chicos, los abuelos han llegado. Yo solo sonrío y niego, porque eso lo pude haber hecho perfectamente yo. Pero al f

