Cuando llego a casa todo esta en silencio, los chicos ya se encuentran dormidos, voy a mi recámara y empiezo a desnudarme, necesito una ducha, cuando ingresó a la ducha y el agua empieza a caer en mi rostro mis lágrimas se comienzan a derramar, suspiro porque quisiera tranquilizarme pero no puedo, es la única manera de desahogarme siento un ardor en mi estómago Dios odio tanto Gabriel, cómo pudo llegar a amar tanto a un hombre y de un día para el otro odiarlo, en qué momento se convirtió de esa manera sinceramente no lo entiendo, creo que una persona no cambia de la noche a la mañana, salgo de la ducha y me miro en el espejo, sí, sí se puede, llegar a cambiar de la noche a la mañana, yo soy un claro ejemplo de eso. Voy directo a mi cama me tiro en ella necesito descansar, dejar de pensar

