-Pero yo no tengo dinero ni nada con que pagar, solo esta casa pero es para vivir yo y mis perros. -Abram ahora tenía una mirada noble y cara asustada. -No reclamo un pacto de cosas materiales, reclamo sangre, vidas humanas. -Su voz se mantenía en el mismo todo pero lanzaba ese tono ese eco que dañaba los oídos. -¿Sangre o vida humana? -Su corazón ahora estaba en paz y contento no planeaba deshacerse de esta paz nuevamente. -¿Debo morir? ¿Matar? -Si, cada alma que me entregues les dará tiempo de vida a ti y esos perros. Cuando te canses podrás darme tu vida y vivirán juntos eternamente. -Yo no puedo matar a nadie, soy viejo no podría. -Mira a tus armas que posees, ellos lo harán por ti. La sangre que consuman los mantendrá fuertes y esa vitalidad me llegará a mi, así cumpliremos todos

