Apesar de todo el no hacía ningún reproche a las personas, el seguía viviendo en su mundo dónde el centro era su soledad evitada en las estatuas.
Tiempo después, cuando el invierno llegaba al país. Abram salía al parque de enfrente aprovechando que no había personas ahí para descansar. Era el único momento en que su mente se.podia enfriar después de tanto estrés en casa. Recordaba que sus perros se divertían enterrando sus huesos de premio en ese parque. También recordó que uno de ellos le hizo la maldad de enterrar su cadena de oro y nunca la encontró, era una cadena valiosa no solo en el aspecto económico si no en el aspecto sentimental que había pasado por su familia.
Al recordar esto y mirar la ausencia de audiencia decidió escarbar en el parque todos los días hasta encontrar lo que buscaba. Era un espectáculo enorme ver hoyos por todos lados y montones de tierra. Algunas personas empezaron a notar esta nueva actividad de su vecino pero decidieron no molestarlo más. Aprovechaban para ir a su casa y tomarse las fotos necesarias para presumir con sus familiares después. El morbo que la casa de Abram ocasionaba era demasiado e incluso para su vecina y única amiga, que solo miraba con impotencia las locuras de su amigo.