Victoria
Mi garganta no puede estar más adolorida de lo que he estado antes. Mi llanto junto a mis gritos de auxilio me han hecho quedar en silencio. No tengo mucho que decir ahora mientras lo veo tendido en el centro de la mesa en donde todos habíamos compartido.
Mis lágrimas ya conocen el camino perfecto hasta dar con mis labios ¿Puedo decir algo ahora? No lo sé y tampoco sé que puedo decir.
Bajo mis rostro para encontrarme con las manchas de sangre que cubren mis manos, mis brazos y el hermoso vestido color blanco. Algunas miradas están posadas en mí y también quite de mis hombros algunas manos llenas de lamentos.
-Permiso- me disculpo con un susurro y antes de salir de esa habitación veo por un momento el cuerpo lleno de sangre de Andrew, su rostro pálido y su mano cayendo por un costado que ya tiene la sangre seca. Me giro y camino por los pasillos, subo unas escaleras y sigo caminando hasta quedar de pie en la puerta de nuestra habitación.
Me cuesta un infierno poder abrir la puerta, pero cuando lo hago y la cierto con seguro detrás de mí, el fuerte golpe de su olor me llena. No puedo más y me termino desvaneciendo en la puerta hasta que caigo en el suelo.
Estoy en nuestra habitación, en nuestro santuario y en nuestro lugar seguro.
Lagrima tras lágrima, parece que no puedo detenerme y mi cuerpo convulsiona mientras mi cuerpo cae directo al suelo y me encojo en posición fetal. Mis brazos arropan mis piernas mientras el sollozo se hace cada vez más violento.
Cierro mis ojos con mucha más fuerza de la que una vez pude pensar. No puedo detenerme, mis extremidades se estiran mientras mi rostro queda a un costado y veo como una de sus camisetas está tirada en el suelo junto a mí.
-¡Dios mío Andrew!- casi le grito mientras le tiro en la cara una camiseta.
-¿Qué es lo que pasa?- su voz es suave mientras se quita el material de su cabeza.
-Deja de ser tan desordenado- alzo mis brazos molestos pero él me toma de la cintura y me lanza a la cama -¡ANDREW!- grito mientras él me ataca por mis costillas y me comienzo a retorcer por la risa -¡DETENTE!- golpe su pecho pero el sigue, al parecer no puedo detenerlo.
-Vamos preciosa, sabes que puedes conmigo- asiento pero lo único que hago es tomar la debilidad de él y cuando menos lo piensa he tirado de su cabeza y clavado mis colmillos en su cuello. -¡j***r!- gimió apretando sus manos a los costados.
-Siempre si puedo- me separo y paso la lengua por el cuello en donde la sangre estaba goteando.
-Claro que si-
Extiendo mi mano y la tomo, la atraigo hacia mí para aferrarme a ella, cierro mis ojos mientras la acerco a mi rostro, inhalo el suave olor de su perfume preferido.
Me siento de nuevo y decido que es momento de quitar de mi todo lo que llevo encima. Me levanto y dejo su camiseta extendida en la cama mientras comienzo a despojarme mi vestido de novia o de lo que en un momento lo fue.
El cae al suelo y quedo en mi ropa interior, saco mis prendas y dejo caer todo encima de las otras, camino hacia el cuarto de baño y me miro en el espejo.
-Me prometiste una noche de bodas impresionante. No esto- le reclamo a Andrew con una sonrisa mientras mis lágrimas bajan. Mi maquillaje es un desastre, el recorrido n***o junto a la base y el rubor regado a un costado por haber limpiado de golpe mis lágrimas, también veo rastro de sangre seca en mi mejilla, en mi cuello y en mi frente.
En mi pecho y en mis manos. Niego con molestia mientras tomo un pañito desmaquillante y comienzo a sacar todo el maquillaje, poco a poco y sin prisa ¿Para quién debo apurarme? ¿Para quién? La única persona que debería estar detrás de mí apurándome para que aparezca en la habitación esta encima de una mesa muerto.
Lanzo el pequeño pañuelo a la basura para entrar a la ducha, el grifo se abre y me tomo el tiempo de sacar de mis lágrimas y la sangre. Dejo que todo se disuelva en el agua desapareciendo todo el rastro de lo que pudo pasar unas horas antes.
Lavo mi cabello y dejo que todo se limpie, cada pequeño rincón de mi cuerpo está siendo tocado por agua y eso me hace sentir nueva, me hace pensar con claridad.
Cierro el grifo y salgo de la ducha, tomo la toalla blanca que usaba Andrew y me seco el cuerpo y me enrollo en ella, tomo una más pequeña y seco mi cabello con suavidad, conecto el secador y comienzo a secarlo. Lo agito como le gustaba hacer a Andrew solo para molestarme.
-Listo- me digo asintiendo en el espejo y lo desconecto. Salgo del baño luego de apagar la luz y abro mi closet, nuestro closet.
Tomo la mejor opción y la dejo en la cama. Termino de secar el cuerpo y me coloco mi ropa interior y luego mis pantalones negros que eran de textura de cuero, una camiseta negra junto a una chaqueta de cuero y mis botas militares. Voy hacia el baño y me maquillo delineando mis ojos amarillos, arreglo mejor mi cabello.
-Morí dos veces y reviví las mismas dos, salve a mi padre ¿Y estas pensando dejar morir a tu esposo? ¡Vamos Victoria! Creía mucho más de ti- puedo ver como estoy cambiando el color de mis ojos. Una sonrisa cubre mi rostro antes de salir de la habitación.
El sonido del tacón de mis botas retumba por todo el pasillo hasta llegar de nuevo a la cocina. Sé que tardé pero todos siguen teniendo unas caras muy largas.
-¿Quién de aquí me ha visto morir dos veces?- pregunto logrando hacer acto de presencia y todo se giran a mirarme.
Veo como la mano de Christine, Christopher y Elisa se alzan dejando saber que ellos lo vivieron.
-Los demás vieron mi propio s******o ¿Cierto?- alzo mi ceja y los demás asintieron –Excepto tu- apunte a mi padre –Te perdiste de todo el desastre-
-Yo…- mi padre estaba por hablar y alce mi mano para detenerlo.
-Necesito que Christine, Christopher, Elisa y Ann pasen al living. Los demás por favor sigan con lo que hacen de preferencia, alejarse del cuerpo de Andrew- mire a mi padre y a Eliot –Cristian, ven- el asintió un poco curioso y vino hacia mí.
-Dígame- me dice con suavidad, sus ojos tan rojos como los de los demás.
-Lleva a Andrew a la habitación principal, acuéstalo y me traes la llave, que nadie la toque ¿Entiendes? Pasa de mi hacia ti y luego de ti hacia mí- el asiente hinchando su pecho y aprieta la llave en sus manos –Ciérrala con seguro, puedes llevarte a una de las chicas, solo una- el asiente tomando cada una de mis palabras que son más que una simple orden y se gira.
Miro a todos los que quedaron en la cocina, veo como Cristian alza a Andrew y cuando está pasando por mi lado lo detengo.
-Solo será un tiempo corto, mi amor- le susurro y le dejo un beso en sus labios. Veo como Katherine lo sigue y me giro para entrar al living.
-¿Qué ocurre?- me pregunta Christine cuando he cerrado la puerta con seguro y nos he dejado dentro a los cinco.
-Ustedes son las únicas personas de las cuales Andrew le tenía inmensa confianza, incluso a ustedes- mire a Elisa y a la madre de ella –Así que espero su mayor colaboración- ellos se miran entre si –Así que por favor, siéntense que de aquí no saldremos hasta que crea que sea necesario y a mi parecer mientras más rápido mejor- me cruzo de brazos y me poso detrás de uno de los sillones.
-¿Qué se supone que haremos?- me pregunta Christopher.
-Él no tiene familia ¿Cómo lo podemos revivir?- pregunta Elisa con mucha intriga.
Mi rostro no cambia de expresión.
-Elisa- hago que me mire - ¿Alguna vez me he rendido?- ella traga hondo y niega –Exacto, mi vida estuvo pendiendo de un hilo la segunda vez y ¿Me rendí?- todo negaron - Claro que les mentí aquella vez y lo lamento- miro a los amigos de Andrew –Pero no me voy a quedar mirándolos de brazos cruzados mientras estamos llorando y el sigue muerto-
-¿Qué quieres decir?- me pregunta el chico aun de pie.
-¿Qué quiero decir?- hago de nuevo la pregunta con una sonrisa y miro a la madre de Elisa -¿Qué es lo que quiero hacer?- suelto de nuevo pero ella no deja de mirarme.
La mujer traga hondo y hace una mueca.
-¿Te he dicho que estás loca?- suelta esa acusación pero me hace reír y me encojo de hombros.
-Es un buen día para estarlo-