En la casa de los Miracle -Ella es la que nos servirá- dice el hombre mientras que Victoria está en una esquina consumiendo sangre, aunque el desagrado en su cara por la sangre que ingiere no pasa desapercibida. Su rostro se alza a donde está su padre y gira el rostro pero lo ignora y sigue en lo suyo –Necesita nutrirse para poder ir- comenta el mismo hombre mientras la observa. -Es mi hija, no puedes hacerle eso- comenta Gustav Relish pero su mirada no se aparta de la mujer. -Dejo de ser tu hija cuando llego aquí- el hombre alzo la ceja y lo vio atentamente. El hombre adulto asintió pero salió del lugar, la chica no entendía pero se quedó allí observando el lugar. Se levantó y camino hacia la estantería en donde una variedad de libros estaban disponibles, ve uno que le parece int

