Casa de McGregor
Andrew
Christine me toma del brazo mientras estamos saliendo por el pasillo para ir directo al living, me detengo porque sé que algo está queriendo decirme.
-¿Qué pasa?- la tomo de los brazos y ella mira hacia el lugar que da directo hacia ya todos en la casa.
-No quería sacarte de esta forma, pero estoy segura que hay una persona afuera que está buscando algo, no puedo decirte exactamente quien es pero sé que debe ser un lobo- la miro mientras paso mi mano por mi cabello.
-¿Qué tiene de malo un lobo por aquí? Se supone que soy el alfa y recibo a varios de los lobos para ser guiados- la veo soltar un suspiro y luego si me toma del brazos y me hala mucho más atrás.
-Ese es el problema, que por la forma en que está aquí, no parece que venga en son de paz a buscar la ayuda del alfa- me mira como tratando de que capte alguna idea -¿Me entiendes?- dejo salir un suspiro y salgo con ella siguiendo mis pasos. No miro alrededor sino que voy directo a la puerta, ella va detrás de mí.
Cuando hemos salido ella cierra la puerta y ahora estamos ambos mirando hacia cada lado.
-La casa es muy grande como para rodearla, en tal caso necesitaríamos incluso sobrevolar para ver cada rincón- ella asiente pero no nos queda de otra –Ve por ese lado, yo iré por el derecho- apunto hacia mi lado y camino cerca de la pared. La veo a ella hacer lo mismo que yo, le alzo una señal que es la palma con los cinco dedos planos y luego el dedo índice y medio junto al meñique en alto, y el anular junto al dedo pulgar tocándose. Asiente y sabe que si es necesario transformarse debe hacerlo.
Camino aun pegado a la pared y corro cuando veo que en una distancia directa no hay nadie, corro más pero a medida que estoy corriendo veo como a la lejos un hombre está cerca de la parte de los sótanos e inmediatamente mi lobo sale a flote.
Me trasformo y ahora estoy frente a un lobo y se quién es este maldito lobo.
Una sonrisa arrogante aparece en él, gruño mientras bajo mi rostro y termino de caminar hacia él, lo veo caminar hacia mí lentamente. Nos ponemos a caminar en círculos hasta que me vuelvo a la forma humana.
-¿Qué haces aquí? Esta es mi propiedad- le recuerdo, el hace lo mismo y me está mirando con una sonrisa imbécil en su cara.
-Vamos Andrew, se supone que tienes algo que me pertenece- dice con arrogancia mirando hacia los sótanos.
-¿Qué se supone que te pertenece? Yo no tengo basura en mi casa- me acerco más a él, el trata de ir hacia adelante por mí pero no me detengo hasta estar muy cerca de su cuerpo.
-Tienes a Antonella ¿Me crees estúpido?- sonrió ahora son arrogancia.
-Más que estúpido, quizás hasta un bastardo- mi puño se aprieta y la camiseta comienza a sentirse más pequeña de lo que debería.
-¿Bastardo? ¿Me has llamado bastardo?- sus fosas nasales se ensancha y me encanta verlo ahora comenzando a ponerse furioso –El único bastardo aquí eres tu- me tira una ofensa pero me carcajeo en su cara.
-Bastardo o no, mi madre me amo- le tiro eso –Bastardo o no, soy el alfa de la manada- ladeo mi cabeza y lo tomo del cuello y lo pego a la pared con mucha más fuerza de la que pensé logrando que sus pies queden en el aire. Me está tomando de mi mano para que lo suelte pero se transforma causando que lo tenga que soltar logrando que en un movimiento fluido yo me trasforme y me tire encima de Nathaniel.
Nos revolcamos y le clavo mis garras en un costado, el chilla pero me tira y me muerde mi cuello. Yo me abalanzo sobre él y golpeo su cuerpo con la pared y siento como algo cruje, cuando veo a mis espaldas esta Christine abalanzándose sobre él, yo me tiro a un costado ya transformado en hombre y ella se transforma de nuevo.
Nathaniel está en el suelo inconsciente, lo vemos removerse y se trata de levantar con la poca fuerza que tiene.
-No tengo a tu novia- le lanzo aquello y el me mira mientras esta escupiendo sangre. El baja la mirada y la vuelve alzar pero sobre Christine que tiene una mirada muy fiera.
-¿Cómo qué no? La maldita loca de la vampira que es tu mujer…- dice aquello y mi puño impacta directamente hacia su mandíbula dejando que vuelva a caer al suelo.
-¡RESPETO!- le exijo y este me mira escupiendo más sangre, ahora limpia su nariz.
-¡Maldito!- me dice pero eso no me afecta –Ella se la llevo ¡No me digas que no sabes!- me recrimina, niego levantándolo por los brazos.
-No está aquí, y te agradezco que te marches, porque si te vuelvo a ver una próxima vez, te juro que saldrás de aquí en partes- lo tomo del cuello y lo arrastro hasta sacarlo de mi propiedad -¡LARGO!- le grito tirándolo al suelo.
Se levanta como puede pero me mira con un hombro caído.
-¡Nos veremos de nuevo! McGregor- murmura mi apellido mientras se marcha limpiándose como puede.
-¿Crees que no era mejor ya matarlo?- me pregunta ella y asiento.
-No será hoy, pero prometo hacer una próxima vez- ella asiente y vamos hacia la puerta. Entramos y nos encontramos a Elisa con Victoria hablando entre susurros, todos se giran a mirarnos y veo como Victoria me llama.
Sé que me está haciendo preguntas pero lo único que quiero es ir con ella a la habitación, solo quiero poder abrazarla, no quiero que vean cuan débil puedo ser.
-¿Qué pasa? A cada uno de los que están afuera les puedes mentir, pero a mí no- asiento mientras veo por el gran ventanal.
-¿Cómo te escapaste la primera vez?- le pregunto pero ella se cruza de brazos –Solo pregunto- me encojo de hombros y la abrazo por la espalda. Beso su cuello y posa sus manos encima de las mías.
-Fue interesante- ella me dice y deja un beso en el dorso de mi mano.
-Victoria- susurro cerca de su oído –Te amo y no importa nada de lo que ocurra, siempre te voy amar ¿Lo sabes verdad?- ella se queda en silencio cuando hago esa confesión, sin embargo se gira en mis brazos y me abraza.
-Yo también te amo Andrew y soy capaz de cualquier cosa por ti, tenlo por seguro- asiento ante sus palabras y la acerco de sus mejillas para un suave beso, muerdo su labio y la tomo de la cintura.
-¿Adelantamos la noche de bodas?- le pregunto pero ella niega.
-Quiero una noche de bodas muy especial- asiento tratando de pensar en cómo complacerla.
-Quiero casarme ya, quisiera que fuera mañana- beso su mejilla repetidas veces. Ella alza su mano y la pasa por mi cabello que está un poco desordenado, acomoda el mechón que cae y muerde mi mejilla.
-Eres tan arrogante, mandón y posesivo, pero sobre todo eres mío- asiento a todo lo que ella dice y la aprieto más en mis brazos.
-¡Vamos! ya quiero que seas Victoria de McGregor- suelto con una sonrisa y ella me deja allí estático cuando le aleja.
-Cariño, he sido de McGregor desde hace tiempo, lo único que nos falta es el anillo de bodas en nuestros dedos- me rio porque sé que tiene razón.
-¿Has pensado en tener hijos?- le pregunte pero ella se queda estática y se gira muy lentamente.
-Lamento decirte que no puedo responderte eso por ahora, no entiendo mucho sobre la maternidad de vampiras, nunca fue una prioridad- me responde y asiento a lo que ella me dice.
-Elisa seguro puede saber sobre eso- me encojo de hombros y ella asiente un poco ausente.
-Creo que ese libro andante tiene que tener información de provecho ¿Vamos?- estira su mano y la tomo.
**
Actualmente
-¿Quieres decir que ese día Nathaniel estuvo allí y ni siquiera me lo habías dicho?- ella traga hondo pero la veo un poco tensa y se toma de las manos.
-Él pensaba que era una tontería decirlo, ya sabes cómo era Andrew- asiento y me levanto a toda prisa mientras camino de un lado a otro.
-¿Qué quieres hacer?- me pregunta Ann pero estoy mirando hacia todos lados.
-¿Están seguros que Andrew no tiene vínculo con nadie?- pregunte de nuevo pero ellos niegan –No lo creo, siempre existe un alguien- alzo mi mano –Aunque sea uno- alzo mi dedo.
-Nuestros padres murieron hace años Victoria, siempre fuimos nosotros, nadie más- ella dice mirándome ladeando su cabeza –Hasta ahora ustedes- asiento pero me quedo quieta mirando a la madre de Elisa.
La miro tan fijo que sé que ella me está entendiendo.
-Creo que es hora de salir de este castillo- dice ella y asiento, veo como Elisa se levanta.
-Pero tú- apunto a Christine –Tu vienes conmigo quieras o no, por las buenas o por las malas- ella traga hondo y asiente –Y tú, vas hablar con Cristian, nadie entra y nadie sale de esta casa mientras yo no esté en ella ¿Entendido? - el chico asiente poniéndose derecho.
-Victoria ¿Qué piensas hacer?- me preguntan ellos y me giro.
-Tú vas hablar antes de que salgamos, nadie debe saber que vamos hace, nadie- digo mirándole fijamente -Yo saldré con ellas mientras tú hablas- le digo mirando hacia la puerta.
-No sobre eso, es respecto a todo- hace énfasis.
-Yo voy a buscar su maldita descendencia y si no la encuentro, yo seré su maldita descendencia ¿Entienden?- digo y salgo del living pisando fuertemente mis botas.
Maldito día en que me vine a casar vestida de blanco.