Elisa McQuoid Mi cuerpo no da más, siento un hocico girar mi cuerpo y me hace quedar mirando la inmensidad de los árboles. ¿Por qué nadie me dijo que eran tan altos? ¿Qué la luz entre ellos es solo un destello? Veo el suave azul colarse entre ellos con un suave brillo color amarillo de que quizás el sol quiere aparecer. Mis lágrimas bajan porque ahora no sé qué hacer ¿Qué se supone que debo hacer? ¡¿Qué?! Siento como alguien pasa su mano por mi mejilla y me deja en un estado deplorable por la dulzura de su mano entre toda la sangre que tengo regada por el rostro. Cuando me dispongo a girar veo a Christine a mi lado, creo que desde que la conocí realmente aquel día en el bosque cuando pensé que me raptaría, se volvió más indispensable en mi vida de lo que pensé. Ella ha estado tan

