Narra Renzo No podría estar más orgulloso de Clara mientras intenta enfrentar sus miedos en el gimnasio de escalada. La primera visita no va bien, le da un ataque de pánico nada más ponerse el arnés, pero no renuncia, aunque no la presiono. Se levanta temprano al día siguiente y llegamos en el momento en que se abre el lugar, y esta vez logra levantarse unos metros del suelo. Si no estamos en casa o en el trabajo, estamos en el rocódromo. Durante un par de semanas, se tranquiliza, subiendo cada vez más. Los empleados son pacientes como santos, le dan todo el tiempo que necesita, llegando incluso a darle lecciones extra. Ayuda que les deje grandes propinas, lo cual técnicamente va en contra de las reglas del gimnasio, pero es difícil rechazar una pila de cientos. Mejor que eso, se sient

