Después de haber disfrutado unos pastelitos con con nuevos vecinos y de comprar varios ramos de rosas se despidieron de ellas con un pronto nos veremos. El camino parecía permanecer muy resplandeciente aunque se veía a lo lejos unas grandes nubosidades. Cuando ya estaban llegando a la casa de doña Ana y don Francisco, ellos salieron a su encuentro al entran en el portón. Con una sonrisa que los hacia sentir muy familiar. Doña Ana los saludaba a lo lejos con su mano y don Francisco apuraba el paso para darle paso con las cabras que se encontraban en el momento sueltas. -Holaaaa, bienvenidos a este humilde. Señor y señora Casamayor,- dijo doña Ana muy emocionada al recibirlos. Ella sabia que estaban recién casados y eso la entusiasmaba. -Hola señora, que alegría volver a verla como est

