Entre la multitud de desconocidos que me rodean, la mayoría son miembros de la mafia o allegados a la familia, destacados en la élite rusa. Me sumerjo en este nuevo mundo, observándolos detenidamente, estudiando sus gestos y movimientos. Me esfuerzo por integrarme, consciente de que este será mi entorno a partir de ahora. A pesar de mi esfuerzo, muchos no me han aceptado. Conocen mi pasado y me miran con desdén, percibiéndome como una oportunista que busca apoderarse de la fortuna de los Romanov. En cierto modo, tienen razón. Mi interés reside en el dinero, el prestigio y el poder de Alek, no en un amor que nunca nacerá. La tensión flota en el aire mientras navego por este mundo lleno de intrigas y relaciones complicadas. A mi lado, la señora Celia y yo nos encontramos prácticamente como

