Dos opciones. ¿Por qué tenia que tener solo dos opciones y justo las que le daba Esteve? Pasó toda la mañana absorta en sus pensamientos, incapaz de hacer otra cosa. Tenía a su hija en brazos y Rachel tenia miedo, pero a pesar de eso valoraba sus opciones, mas allá de las que le daba Esteve, aún así Rachel no veía la luz. El rostro de su hija no dejaba de mirarlo mientras las lágrimas caían sobre su pecho y la pequeña Rosalía tomaba de él. Tocaba sus manitas, eran muy suaves y demasiadas pequeñas, consideraba la posibilidad de que pudieran separarlas y se le iba la voz, apenas acababa de nacer, ¿Quién diría que algo así podría suceder? Rachel nunca lo pensó y jamas vio a Esteve como una amenaza, ahora mismo lo creía capaz de todo, por la tranquilidad y frialdad de sus palabras. Escuc

