|38|

1869 Palabras

Muchos de nuestros encuentros implicaba que Rachel estuviera llorando, casi todos. Era una pequeña llorona. Incluso ahora dormida, su ojos estaban húmedos. Los movió un poco, como queriendo abrirlos y entonces despertó. — Diría buenos días, pero es de noche. — ¿Thiago?— parecía algo confundida. Extendió sus brazos a mi y yo la abracé, era extraño no sentirla con el vientre abultado. — ¡Estas aquí! — ¡Shh! Me he colado ahora que no había nadie. — Gracias por venir. — Como si pudiera perderme este gran momento. ¿Cómo ha ido?— llevaba horas aquí, pero Maia me había dicho que ella debía descansar. Irme sin verla no era una opción. — Muy doloroso, recuerdo haber llorado mucho. Dolía un montón. — Pero lo has logrado, una niña. — ¿La has visto?— se apoyó en sus manos, echando su c

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR