Thiago las esperaba en el parqueo, al lado de la cafetería. Se había sorprendido cuando en la mañana temprano Rachel le había pedido el movil para llamar a Esteve y quedar con el. Se bajó para abrirle la puerta de atrás al verla acercarse. — ¿Todo está bien?— le preguntó al verla algo nerviosa, tal vez inquieta. — Eso ha sido rápido. — No tenía mucho que decir. Vamos a otro lugar, muero de hambre. — se subió al coche luego de acomodar a Rosalía. Ahora guardaba silencio mientras el conducía. — Le he dicho que estamos juntos, que no tiene que ver con eso. ¿Puedes creer que he amenazado a Esteve para que no se meta en mi vida privada? Siento que los orgasmos de anoche despejaron mi mente. Aunque Rachel lo dijo en tono serio, Thiago no pudo evitar ponerse a reír y al final Rachel hizo

