Capítulo 6: Me lo recompensarás

1021 Palabras
Capítulo 6: Me lo recompensarás Él empezó a caminar hacia el auto conmigo montada así encima de él, no sé como lo hizo sin chocar con nada, lo mejor es que ya casi no había gente, y si alguien nos vio, no nos importó. Cuando llegamos abrió la puerta y subimos, él dejó de besarme un momento para decirle a su chofer: -Llevanos al Rusell, por favor. -Sí señor, ¿Quiere que ponga música? -dijo con una sonrisa. -Sí, y muy alta por favor, y toma mi saco y el tuyo y ponlos como una cortina. -Yo le di su saco y él se lo dio a su chofer. En un momento empezó a sonar la música fuertemente, él volvió a besarme, después bajó su boca a mi cuello y se sentía tan bien, tan sexy y caliente. Me quitó la camisa que llevaba. Sus besos se sentín tan bien que mi cansancio parecía esfumarse; sus manos viajaron a mi espalda y me desabrochó el sujetador, mis pechos quedaron libres, no eran grandes, pero tampoco pequeños. Él hizo magia, empezó a dejar besos por mi rostro y bajó su boca de nuevo a mi cuello, a mi hombro, entre mis pechos, y sentí un escalofrío de anticipación, puso su boca en unos de mis senos y empezó a lamerlo; no pude evitarlo, gemí de placer. Se sentía tan bien, su lengua estaba torturando a mi pezón que inmediatamente se puso erecto. Mis manos fueron a su cabello, era perfecto, mientras él lamía mi seno derecho una de sus manos empezó a jugar con el otro. Sus dedos empezaron a acariciar mi pezón, a tocarlo, acariciarlo, sentí que su boca mordía mi seno suavemente y cada caricia, mordida, chupada, enviaba ondas de placer a mi centro; casi hacía que llegara al orgasmo. Quitó su boca de mi seno y le dio el mismo tratamiento al otro y era delicioso. Jadee, este hombre me lograba excitar demasiado, como si estuviera fuera de mí, cerré los ojos sintiendo éxtasis. No sé cómo pasó. Estaba cansada, pero estaba bastante excitada también, así que no sé como de un momento a otro me quedé dormida mientras Demetri; el chico más guapo que había conocido en Paris me lamía los pezones. DEMETRI La mujer olía demasiado bien, necesitaba probarla, le quité la camisa y el sostén, y bajé mi boca a sus senos, joder, sabía tan bien. Empecé a trabajar en ellos, escuché sus gemidos y me excitó más; sentí que sus manos se aflojaban de mi cabeza. Cuando alcé la vista para mirarla con una sonrisa sexy, me dejó perplejo al ver sus ojos cerrados y su cuerpo casi inerte. -¿Estás jugando? Joder, se había dormido, ¿pero qué...? Sí, se notaba que ella estaba cansada pero estabamos en plena acción, sus tetas en mi cara, mi lengua en sus pezones, ¿como pudo dormirse? Traté de despertarla. -Danka, Danka... La moví un poco y ella hizo un gruñido de protesta, abrió un poco los ojos y dijo: -Lo lamento, estoy demasiado cansada, lo lamento... prometo no volver, yo, a... dormir. De repente abrió los ojos y me miró, me jaló y me besó. Sentí que mi excitación volvía, cuando me separé de ella miré que estaba bostezando, no podía seguir, no cuando parecía casi desmayada. -Dale, descansa. Le acomodé la ropa y luego acomodé su cabeza en mi regazo, y oí como su respiración se hizo más profunda: se había quedado dormida. Había lastimado mi ego a un nivel más alto que cualquier otra persona, nunca me había sucedido esto, nunca. Lo peor era que aun no la odiaba, sino que sentía una terrible ternura hacia ella, la mujer que había quedado dormida mientras sus tetas estaban en mi cara. ¿Acaso le aburrí? No, era imposible. Estaba muy confundido. Solté una carcajada incredulo ante esta situación de mi cremallera al borde de explotar y esa mujer durmiendo. Llegamos al hotel y subí a mi habitación con Danka en brazos, cuando llegamos fue un logro poder abrir la puerta, entré y me fui directamente a la habitación, dejé a Danka en la cama y yo me fui a cambiar. Cuando regresé con solo unos pantalones y la playera, le coloqué una de mis playeras; se veía tan sexy con ella y se veía tan... Mía. La metí debajo de mis sabanas y me acosté a su lado oliendo su hipnotico perfume. ******** Cuando desperté, sentí un pequeño peso en mi cintura. Cuando bajé la mirada vi un brazo, oh... cuando vpñtee a ver quién era, me quedé más tranquila y solté un suspiro. Demetri. Pero luego las imagenes de ayer vinieron a mi mente haciendome rcordar el momento de pasión que habíamos tenido, y luego yo quedandome dormida. Joder, ¿pero por qué? Seguro que Demetri me odiaba después de lo que le hice. -¿Estás bien? La voz de Demetri me hizo sonrojar más. Vi que se inclinó sobre su codo y me miró, sentí que la verguenza me subía desde los pies hasta la cabeza, no sabía qué decir y lo primero que me vino a la mente fue hacer un numerito patetico de disculpas. -Lo lamento mucho -dije avergonzada-, te juro que no lo hice a propósito, no quería dormirme, lo lamento tanto, estaba tan cansa y lo que me estabas haciendo era tan bueno... lamento si herí tus sentimientos o tus ganas. Solo voy a irme, no vas a verme mas. Cuando dije la última parte me miró con el ceño fruncido, se sentó en la cama y tomó mi cara entre sus manos y me besó. Sí, me besó tan sensual como pudo, que me dejó sin aire, cuando se separó de mí dijo: -No ha pasado nada, no te preocupes. -¿Seguro? -No tienes por qué irte tampoco, no has herido mis sentimientos, bueno, tal vez un poco mi ego, pero me recuperaré, así que no ha pasado nada, además pienso pedirte que me lo recompenses. Agrandé mis ojos. -¿Como? -Oh -sonrió- ya te lo demostraré. Se acostó y me jaló con él.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR