Había pasado un mes, desde que el abogado de Alan Baker le había comunicado a Drew Hamilton,su intención de llevar una vista acabo, para llegar a una resolución sin llegar a juicio. Ahora había llegado el día para que ambos , se vieran las caras . Tanto Baker como Lindsay, deberían llegar a un acuerdo que pusiera punto y final a sus diferencias. Durante todo este tiempo, el magnate había sufrido la ausencia de la joven, la cual no podía sacar de su mente. Y aunque se había decidido por volver a ser el hombre que había sido antes de enamorarse de la joven licenciada, no había sido capaz de tener ninguna relación con otra mujer, ni siquiera para pasar una noche de simple desenfreno. Era incapaz de hacerle el amor a otra que no fuese la hija de Richard Sanders. Lindsay seguía siendo la

