Habían pasado varios días desde el acalorado enfrentamiento entre Alan y Lindsay . El joven magnate se sentía culpable de aquel último incidente con la hija de Sanders, que tuvo lugar aquella noche en su casa. Debió medir más sus palabras ante una mujer que se había sentido humillada ante otra mujer , la cual a simple vista parecía muy distinta a ella. Baker se castigó a sí mismo por su vil comportamiento, aunque tal vez para él, era la única forma de llevar a Lindsay hasta el límite. Ese límite que le llevará a lo que realmente creía intuir en ella. Que ella sentía por él, algo más que odio y rencor puesto que aquella noche, ella le pareció ser una gata encelada. Pero la joven licenciada en Bellas Artes, se había armado de toda una artillería, y esta le había disparado todas sus

