Vittorio Es ya de noche cuando tocan la puerta de la habitación. Me decido a ignorarlo, mientras continuo acostado en la cama, fumando y tan solo viendo el techo, como lo he hecho todo el día. Pero siguen insistiendo. Suspiro con fastidio. - Largoooo. - digo decaído. Hoy he tenido uno de esos días en los que no me apetece hacer absolutamente nada. Ni ver a nadie, o estar en compañía, mucho menos hablar. Tan solo quiero quedarme tirado en la cama, desperdiciando el tiempo. Lo he hecho por años, ¿Qué le hace un día más? ¿No? - Anda Vittorito. - oigo la voz de Novak. - Soy yo, tú genial amigo. - No estoy con ánimos. Vete. - pido. - Te he traído cosas. Son especialmente para ti. - sigue diciendo. Quedo callado. - Anda. - vuelve a pedir, con algo de suplica. Me paro con pesar y me d

