Vittorio El corazón me late con fuerza al estar parado frente a la puerta. Es tan solo un paso la distancia que hay entre donde estoy, y estar dentro. Un paso. Es lo que necesito dar. Lo vengo posponiendo desde un buen rato, pero ahora es el momento. Estoy listo. ¿Por qué me tiene que costar tanto dar un simple paso? Cuando estoy a punto de dar la vuelta para marcharme de vuelta al departamento, alguien se detiene a mi lado. - ¿Necesitas ayuda? - me pregunta el muchacho que me observa con atención, puede que de unos 15 años. - No. - me apresuro a responder. - Eh, yo... solo pasaba... y... eh... - no consigo formular una oración coherente. - Oh, no te preocupes. - me habla con una voz amable y una suave sonrisa. - Todos en el centro hemos pasado por lo mismo. Cuesta dar el prim

