Vittorio Las rejas del portón se abren y el auto entra, conduciendo a lo largo del sendero asfaltado, por todo el jardín que rodea la propiedad. Se detiene al llegar al frente de una enorme y lujosa casa antigua, pero bien cuidada, que se encuentra por detrás de ese gran muro de concreto y lleno de guardias. Creo que ni casa presidencial cuenta con tanta seguridad. Este lugar debe ser impenetrable. Tanto para entrar, como para salir. De solo verlo ya me puedo sentir sofocado. Bajamos y los dos hermanos me toman uno de cada brazo con fuerza, mientras nos encaminamos hacia la puerta. Kirian queda apoyado, junto a la camioneta. Lastima, es el que me da más tranquilidad. - No necesitan agarrarme así, ya se que soy un prisionero, pero no voy a escapar. - digo. - Contigo nunca se sabe, Vi

