Vittorio Creí que me pasaría la noche encerrado allí, en la oscuridad, tan solo acompañado con el sonido ensordecedor de los disparos, y con la incertidumbre de no saber que rayos estaba sucediendo afuera. Y una parte de mi, aunque no quisiera admitirlo, estaba un poco preocupado por ellos. Con honestidad esa duda comenzaba a carcomerme el cerebro, hasta que unos 30 minutos después, la puerta se abrió de golpe. Mi corazón se paralizó. Me aferré con más fuerza al arma que tenia entre mis manos, la cuál se encontraba llena de sudor. No tenía intenciones de usarla, pero de alguna forma conseguía reconforme. Ya me imaginaba siendo arrastrado a otra casa, con otro clan y con otro jefe mucho peor. Me veía siendo encerrado y torturado. Pero todo eso quedo descartado enseguida en cuanto se en

