Capitulo 3

1315 Palabras
Si la vida como princesa era aburrida como reina consorte lo era aun más, los años pasaron, siete para ser exactos, yo aun era virgen, siete años donde nuestro matrimonio no había sido consumado ¿Qué era lo que me mantenía ahí? el cariño que Luis sentía por mi, pero las preocupaciones seguían ahí, la hermana de Luis quedo embarazada, la humillación fue tanta que hasta las mucamas me exigían por los pasillos un heredero, soy reina si, pero solo de titulo, lo único que aseguraría mi posición seria un heredero... -Su majestad su hermano esta aquí para una visita- El embajador Mersi estaba en el umbral de mi saloncito privado, salí corriendo hacia el recibidor de mis aposentos -¡Hermano!- Salte a sus brazos, entre tantos miembros de la realeza que me han visitado esta es la única que me hace feliz -Su majestad- hizo una reverencia -Ven vamos a mi saloncito a tomar te- Sera el emperador de Austria, pero no sabe decirle que no a su hermanita -Mira la flor- Serví un poco de agua caliente en la taza y la flor comenzó a abrirse -Es Jazmín, un regalo- Lo probo, no le disgusto, se me queda viendo y ya se a que vino -Su majestad, a nuestra madre le preocupa la usencia de un heredero aun después de siete años de matrimonio- -Veo que nuestra madre te a contagiado sus preocupaciones- -Así es, pero no solo eso, me preocupo por ti, sabemos como es la corte francesa- Solo pude asentir Tomamos el te en silencio, su visita fue mas diplomática que familiar -Iré a ver a Luis- Un sirviente lo llevo donde estaba el, seguramente en el nuevo patio donde había una elefante, estaba fascinado con ese animal. Mi hermano salió del saloncito y me dejo ahí con mi triste realidad, todos los días maquinaba un plan para que eso pasara, pero no pasaba de solo caricias. Ese mismo día mi hermano partió, Luis me llevo a la opera, lo cual no es muy común, suelo ir con su hermana -Oh las encontré por fin- Gire y en la entrada estaba una pelirroja, con un llamativo vestido amarillo -Oh Yolande, hace tiempo que no te veía- Le dio un beso -Su majestad- Hizo una reverencia hacia mi -Su majestad ella es Yolande de Polastron condesa de Polignac- Yolande hizo una reverencia y siguió hablando con la hermana de Luis y mis acompañantes, yo solo me limite a escuchar. Después de la opera volvimos al palacio, Luis estaba de buen humor, se la paso todo el camino hablando sobre como le era fácil hablar con mi hermano. -No será necesario su servicio esta noche- Luis miro a mis mucamas, ella se vieron entre si, después a mi, hicieron una reverencia y se fueron -Yo seré quien lo haga- Me miro fijamente, se acerco lentamente, me beso ambas mejillas y después planto un suave beso en mis labios, con las yemas de sus dedos siguió el contorno de mi corset hasta que se coloco a mis espaldas. -Esto seria un escandalo, que tengas a tu servicio al mismo rey de Francia- Solté una risita, me quito el corset lo más rápido que pudo, la falda callo a mis pies, se coloco frente a mi de nuevo, su respiración era rápida, acaricie su rostro y descendí hacia su camisola, se la quite sin dejar de verlo. Ahí estábamos los dos, frente a frente, casi desnudos, Luis me tomo por la cintura y me llevo hacia nuestra cama, me recostó sobre ella y comenzó a besarme, fue bajando lentamente, sus manos amasaban mis pechos, podía sentir su erección creciente, se coloco en mi entrepierna, el fondo de la falda le cubría la mitad de la cara, sentí su aliento en mi sexo, y lo beso una descarga eléctrica me recorrió todo el cuerpo -Luis...- Siguió besando mi sexo, se enderezo y se quito los pantalones, se coloco en mi entre pierna -¿Estas lista? lo hare- Solo pude asentir, sentí su m*****o en mi entrada y con mucho cuidado empujo -Ahg- -¿Estas bien?- Solo pudo asentir, se quedo inmóvil un momento -Me moveré- Asentí, y salió de mi, dolía, pero con cada movimiento dolía menos, nuestras respiraciones comenzaban a sonar agitadas, nuestros cuerpo bañados en sudor, una presión comenzó a crecer en mi interior, Luis se veía cada vez más tenso sus embestidas eran cada vez más fuertes, dos embestidas más y estallado dentro de mi y yo siguiéndole, algo caliente brotaba dentro de mi, Luis se desplomo sobre mi, nuestras respiraciones se fueron acompasando. -Ven bañamos a dormir- Con cuidado me coloco en mi sitio de la cama, se recostó a mi lado y para mi sorpresa me abrazo, nos sumergimos en un profundo sueño. Me desperté antes de que todas las damas de la corte vinieran a vestirme, les pedí a mis mucamas un baño y estuve ahí un rato, me siento diferente, con una carga menos encima, aunque la sombra de un heredero ausente sigue ahí. Al llegar a mis aposentos las damas ya estaban ahí, y volví a la rutina de siempre, en cuanto tuve un momento a solas le escribí a mi madre informándole que sus miedos se irían disipando el matrimonio se había consumado y ahora solo estaríamos en espera saber si estaba embarazada. Mis días volvieron a la rutina, Luis era aun más cariñoso conmigo, teníamos relaciones de vez en cuando y mi ciclo se acercaría pronto. Mientras tomaba el te con la hermana de Luis, su prima y Yolande, mencionaron una mascarada -No me dejan ir sin una invitación formal- Se acerco Yolande y se sentó a lado mío -Bueno, es una mascarada, nadie sabrá que eres tu- Nos quedamos viendo y nos reímos todas, cada una fue con su respectivo esposo para pedirle que fuéramos a esa mascarada y últimamente Luis no me negaba nada -Esta bien, iremos, pero solo un rato- Lo abrace y lo bese, estábamos en su despacho -Marie, sino te detienes no podre controlarme- -¿Y que?- Eso basto, Me subió la falda del vestido, el desabotono sus pantalones y se introdujo tan rápido que me hizo temblar -Marie, esto será rápido, hay asuntos que tengo que acabar si quieres ir a esa mascarada- Sus embestidas fueron duras, rápidas y estallamos los dos, nos acomodamos nuestras ropas -Bien iré a preparar todo para le baile- Le plante un beso y salí hacia mis aposentos Prepare todo, tenia que ser con discreción, solo seria un carruaje iríamos apretados, pero dos ya llamarían mucho la atención. Ya en la noche nos escabullimos y nos subimos como pudimos al carruaje, y nos fuimos a esa mascarada. Era un palacio hermoso, abaratado de personas y lo mejor de todo es nadie sabia que los reyes de Francia estaban ahí. Luis fue un momento a despejarse, no le gusta estar entre tanta gente, yo buscaba algo de beber, en una mesa vi un poco de champagne. Cuando iba a tomar una copa, otra mano tosca iba a tomar la misma copa que yo, levante la mirada para poder verlo, iba todo de n***o, su cabellera negra suelta, le llegaba a los hombros, unos ojos grises oscuros y una piel de porcelana -Disculpe mi Lady, por favor- Me tendió la copa y yo la acepte, nuestros dedos se rozaron -¿Esta de visita?- -¿Por que?- -Nunca la había visto- -Ni yo a usted- -Tiene razón permítame presentarme, Soy el Conde Axel Fersen de Estocolmo- Hizo una reverencia, Yolande se acerco lo suficiente a mi, sin interrumpir nuestra conversación -Tenemos que irnos, ya hay rumores de están aquí- -Conde Fersen- Le sonreí y me aleje de ahí con Yolande siguiéndome de cerca, nos encontramos todos en la entrada y el carruaje ya nos estaba esperando, nos subimos y huimos de ahí
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