Como una maldición aquel aroma conocido llegó a su nariz, y aunque fingió que no sabía que llegó, atendiendo a la beta sentada frente a él, sí que sabía que en una de las sillas de la barra estaba cierto omega que había estado rondando ese bar casi a diario, sin embargo, parecía estar esperando el primer movimiento del alfa, el cual no llegaría nunca, porque Joon Hee todo lo que se repetía, era que no podía hacerle eso a Do Hyun, no después de marcarlo y embarazarlo. En su interior pidió que alguno de sus compañeros atendiera al omega, sin embargo, todos parecieron estar en su contra, o esa noche el número de clientes era mayor, ya que nadie se acercó a él, sin dejarle más opción que atenderlo, viendo la sonrisa bastante complacida en Min Seok. —Buenas noches —saludó —¿necesita la carta?

