Todo fue repentino y rápido, y antes de que pudiera reaccionar, ya había caído a un lado de la cama, siendo obligado a abrir sus ojos por los movimientos y el golpe, lo que provocó que gruñera y su ceño se frunciera intentando entender lo que estaba pasando si segundos antes él estuvo durmiendo tranquilamente. Al levantar la cabeza, se encontró con la mirada del Rey, quien estaba desnudo arrodillado en el centro de la cama, su ceño y labios fruncidos, pareciendo molesto, sin embargo, su cuello se estiraba intentando ver al Emperador que yacía a un lado de la cama, mirándolo como si esperara que lo ayudara a levantarse. —¡¿Qué demonios le pasa?! —gritó el Emperador levantándose. Tae Young no se inmutó ante el grito, sino que le dio una mirada feroz y su ceño sólo se profundizó. —¡Humph!

