Una de las manos de Tae Young estaba extendida hacia adelante, y la otra agitaba un pequeño muñeco de trapo, mientras sentía su corazón latir rápido debido a la emoción, viendo al príncipe Won Jin dar pequeños y lentos pasos en su dirección. Su hijo tenía una sonrisa en sus labios al mismo tiempo que caminaba hacia él con sus brazos estirados y claras intenciones de tomar el juguete, sin darse cuenta que había sido soltado por la sirvienta para que caminara por sí solo. Won Jin poco a poco iba acostumbrándose más a él, hasta el punto de que gran parte del día pasaba a su lado, incluso cuando tomaba sus siestas ya no era llevado a su propia alcoba, sino que Tae Young prefería que se quedara durmiendo en su cama, así cuando despertara él sería una de las primeras personas que vería. Sabía

