Furioso, enérgico y confundido va a la casa de la misma mujer que antes lo ha llamado traidor en su propia casa. No hay nadie, las luces están apagadas, pero cuando él se está quitando el casco al otro lado de la calle, ve a Laila bajar de un auto, acompañada de su mejor amiga. No lo podía creer, ella estaba allí, viva, caminado por su cuenta, totalmente sana, ella, la misma mujer por la que había llorado por cinco años estaba allí, sonriendo junto a su mejor amiga de lo más tranquila. Todo su mundo se sacudió con fuerza y furia a la vez, no lo podía creer, era real, ella estaba viva, y jamás fue una ilusión. Cuando el auto pasó por el lado de él, se volteó, pero por el espejo de su moto pudo ver que quien conducía el auto era el padre de Laila, y lo acompañaba su madre. Su ira increment

