─Entonces... ¿es tu elección que ella no esté aquí? ─intenta acariciar su cabello, pero nada sutil Edward se mueve con sus silla y va al librero.
─¿por qué viniste? ─pregunta directo sacando un libro. Intenta ser tan distante como puede, pero por otro lado, sabe que ella solo intenta ser amable, pues fueron grandes amigos en la universidad.
─Quería verte. ─voltea a él. ─la última vez que hablamos no me dijiste que estuvieras casado, es más ni siquiera lo mencionaste, asi que supongo tenías una razón y quería saberlo. ─se acerca a él, y se coloca seductora sobre la mesa en un intento de llamar su atención, pero parece ser en vano, ya que el tiene su mirada muy estrictamente clavada en el libro.
─¿qué es lo que haces? ─pregunta ignorando por completo lo que ella hace. ─La última vez que hablamos, fue hace casi cuatro meses, y ahí también fue una casualidad verte, pero esa vez tú entraste a una cena que yo tenía con Charles, y nunca me dijiste por qué estabas ahí. ─levanta su mirada. ─ahora sé que estás aquí porque mi padre te ha dicho, pero... ¿realmente qué haces aquí? ─insite.
─Pues... ─se sienta sobre el filo de cama. ─para ser honesta no lo sé. ─levanta su mirada a él. ─no sabía nada de ti en años, vi lo que pasó en el accidente y quería verte, hablarte, pero tu padre dijo que no querías ver a nadie y que si él intentaba hacer cualquier cosa, tú lo odiarías más, así que...
─¿Buscaste a mi padre? ─pregunta un poco sorprendido.
─sí. ─suspira con tristeza. ─La sola idea de imaginar el dolor que sentías en ese momento me destruía. Yo quería estar ahí para ti. Fui al hospital en el que estabas, pero tu papá dijo que estabas inconsciente, y que cuando despertaras iban a inducir el coma, porque tenías demasiadas heridas en tu cuerpo, y que volviera después.
─¿Y lo hiciste? ─pregunta con cierto sarcasmo, sabe que de haberlo hecho, Charles la hubiera visto.
─Lo hice por meses, pero no pasé más allá de la puerta del hospital, pude verte una sola vez a través del vidrio de la ventana de resonancias magnéticas, y te veías emocionalmente destruido, y me dolió demasiado... ─seca sus lágrimas, ella se ve muy afligida. ─luego cuando intenté entrar para hablar contigo, los escoltas no me dejaron pasar más allá de la puerta del ascensor, dijeron que habías prohibido la entrada a todos, y que no querías ver a nadie más que a tu padre. Intenté hablar con él, pero cuando salió del hospital, se veía tan afectado, tan...
─Es porque vio el monstruo en el que me convertí. ─sonríe con sarcasmo recordando a su padre, esa cara de asco, y repudio cuando vio sus quemaduras, el recordar sus palabras de que "estaría mejor muerto", resuenan en su cabeza como eco. ─y no pudo tolerar que su hijo modelo se convirtiera en esta cosa. ─se señala a sí mismo.
─No eres un monstruo, eres un hombre increible...
─No has visto nada. ─musitó irónico al ver sus manos.
─Déjame ver entonces... ─se acerca.
─Me has dicho lo que pasó, pero aún no has explicado, ¿qué es lo que haces aquí? ─pregunta manteniendo su distancia.
─¿Recuerdas cómo era todo antes?, tú, yo, Charles, y Rosmery... todos juntos en la cafetería, lo mucho que nos divertiamos juntos, y ya ni hablar de lo bien que pasamos juntos... suspira con añoranza.
─Eran otros tiempos. ─dice recordando amargamente su pasado, y su totalmente diferente a lo que es ahora.
─Pero aún añoro esos momento, quienes eramos tu y yo, y hace unos meses vi a Rosmery, ella se casó con un empresario de renombre, y dejó la carrera, y me recordó las muchas veces que te colaste en mis clases, y me dijo cosas que no sabía, y me hizo querer volver a verte, volver a insistir en hablarte.
─¿Entonces estás aquí porque ella te recordo que yo existía? ─sonríe con sarcasmo.
─Te quiero, y siempre me pregunté cómo estabas, cómo era tu vida ahora, y empecé a buscarte, y dí con tu padre. Él es muy amable y cariñoso cuando habla de ti, y le pedí que me ayudara a verte, que me dejara volver a hablarte.
─y... ¿entonces fue así como diste con el hospital y conmigo?. ─se voltea a ella.
─De hecho, trabajo en este hospital y solo fue una coincidencia que estuvieras aquí. Y cuando tu padre me dijo que estabas aquí, le pedí que hablara con los escoltas y aunque me sorprendió lo rápido que lo hizo, me alegra volver a verte. ─suspiró mirándolo a los ojos, esperando que él también lo estuviera haciendo, pero su desilusión fue grande al notar que no.
─Mi padre..., no sé por qué no me extraña. ─balbuceó desanimado.
─¿No creés que deberías quitarte el anillo mientras estás en tratamiento? ─pregunta con cierta molestia, al notar que le pone más atención a su anillo que a ella ─tu cuerpo aún puede hincharse de la nada y sería una pena que corten un anillo muy hermoso. ─dice intentando sonar condescendiente.
─No me gusta quitármelo, aunque sí lo hago, pero solo cuando considero que es necesario. ─sonríe divertido, realmente Diana no disimula muy bien su interés, pero Edward le presta tan poca atención, que ni así lo nota, ya que él cree que su recomendación solo es como medico.
─Déjame acompañarte, déjame poder verte y saber cómo avanza tu recuperación, ¿te parece? ─dice al escuchar pasos acercándose.
─Señor. ─toca la puerta Charles.
─Pasa. ─dice y este entra con su abuelo.
─¿cómo te sientes, hijo? ─es lo primero que pregunta incluso antes de cruzar la puerta. La atraviesa con una gran sonrisa y lo abraza con añoranza. ─¿cómo va todo?, ¿alguna molestia? ─volteó a ver a Diana. ─¿algo que necesite? ─pregunta volteando a él nuevamente.
─Buenas tardes, señor... ─dice algo incómoda por la manera en la que la observan los dos.
─Buenas tardes, ¿quién es usted? ─pregunta y ella ofrece enseguida su mano para presentarse.
─He hecho unos cambios. ─habla con Edward dándole la espalda a Diana, ignorándola por completo. ─te cambiaran de hospital, y ya estoy preparando todo, solo tienes que decirme a dónde y moveré todo a tu disposición. ─dice el abuelo palmeando con delicadeza la mano de su nieto.
─No quiero ir a ningún lado abuelo, por ahora estoy bien aquí. ─sonríe notando lo que hace. ─ella es Diana Sher, una amiga de la universidad. ─la presenta.
Pese a que Edward no tenía ningún interés en ella, reconocía lo cruel y grosero que podía llegar a ser su abuelo con cualquier persona que no sea él o su esposa. Lo único que se le ocurrió fue presentarla, aunque sabía que su padre la había enviado sólo para demostrar que aún tenía derechos como un Argento, ya que aún manejaba al personal de la familia a su antojo, de otra manera ella jamás habría llegado a él.
─Amiga de la universidad, eh...─le hace un barrido visual con un ápice de interés. ─¿y cómo llegó hasta aquí? ─pregunta, y en cuanto ella separa sus labios para responder, el anciano vuelve a darle la espalda y continua. ─seguramente tu padre debió hacerlo, nadie más podría ser tan entrometido con él, ¿y quién se prestaría para tal canallada?, solo alguien tan bajo como él, pero supongo que siempre y cuando no te incomode a ti, yo no tengo problema. ¿te incomoda su compañía? ─pregunta con un tono dulce a su nieto.
Edward se divierte con las tonterías de su abuelo, pero puede notar la incomodidad de Diana ante las constantes groserías que le hace su abuelo y no quiere dejarlo continuar.
─abuelo... ─ se voltea a él. ─ella es Diana pediatría oncológica, y ha sido una gran amiga, sé que está aquí porque mi padre lo planeó, pero es una persona agradable, no seas grosero. Compórtate. ─lo regaña de manera graciosa.
─Señora Diana...
─Señorita, no me he casado... ─dice al tener por fin la atención del abuelo.
─¿Ah, no?, mi nieto sí. ─señala orgulloso. ─es un hombre felizmente casado. Deberías conocer a su esposa, es una mujer de temperamento fuerte. ─sonríe, y Edward también.
─Ella lo sabe. ─señala viendo su anillo. ─está aquí como una gran amiga, es todo. ─dice y ella asiente.
─¿Y estás bien con eso?, ¿con su presencia aquí? ─pregunta viendo a Diana de tal manera que la llega a incomodar.
─Es agradable. ─suspira. No le es desagradable, después de todo, ella es un aliciente en comparación con su abuelo y Charles, quienes viven preocupados todo el tiempo de cómo está. ─estoy bien con eso. ─dice y su abuelo asiente.
─Bien, en ese caso. ─se voltea a Charles y este saca rápidamente un documento. ─debe firmar eso mientras tengas acceso a esta área del hospital. ─dice dándole la hoja.
─Abuelo...
─Fuiste tú quien pidió discreción en esta área. Charles no dirá nada porque es tu mejor amigo, y nadie lo obligó a venir. Yo estoy muy anciano para andar en cotilleos, pero de esta señorita, no sé y confío en desconocidos. ─dice abruptamente directo.
─No importa, está bien. si es por eso, está bien. ─dice tomando la hoja enseguida.
─Confío en ella. y que una gran amiga firme un contrato de confidencialidad, no es lo que quiero. ─insiste ante su abuelo.