Missa parecía haber dormido muy bien incluso en el suelo frío, la persona a su lado se preguntaba si siempre era así ya que ni si quiera notó que ella no había dormido para nada y que en su lugar estaba apreciando cada detalle de su rostro, contando cada peca que se esparcía por todos lados -No quiero irme todavía- se quejó Missa y se aferró a las sábanas y a su novia envuelta en ellas -tienes que hacerlo, en un momento van a llegar algunas personas y no nos pueden ver aquí o estaremos en problemas- Al ver que no se movía lo único que hizo fue besar su frente delicadamente -Es como el beso de un ángel- dijo Missa sonriendo y acurrucándose más -Vamos, levántate- Al final terminó haciendo caso ya que tenía razón, si las encontraban estarían en problemas, antes de levantarse se esti

