Capítulo Doce Riley vio a dos mujeres con sus pulgares arriba, tipo autoestopista, mientras un gran camión de carga se acercaba a ellas. Estaban vestidas casi iguales, no cargaban sostén y tenían camisetas rasgadas que mostraban sus abdómenes con minifaldas de jean. Obviamente eran prostitutas, y era fácil ver que se vendían en un paquete dos por uno. El camión se detuvo con un fuerte chillido de sus frenos. El conductor se inclinó por su ventana y les hizo señas a las chicas. Se acercaron a la puerta del pasajero y entraron al camión. Luego el camión continuó su camino. A Riley le resultó inquietante pensar en lo que este trío improvisado estaba a punto de hacer. Pero este no era el momento de distraerse. Su trabajo consistía en averiguar si Nancy Holbrook había conocido a su asesino a

