Me he quedado petrificada unos largos minutos, viendo a aquella mujer en la puerta de mi casa. ¿Cómo se atreve a volver? Y más siendo mi cumpleaños. -¿Qué haces aquí? -pregunté recuperándome de mi estado de shock. -Volví para recuperar el tiempo perdido, hija. -sonreí irónicamente por lo que acabo de escuchar. -Uno: no me llames hija. Dos: es estúpido que quieras recuperar el tiempo perdido. -mi vista se nubla y rezo para que las lágrimas no se desborden. -Ahora, has un favor a todos y largate. -Julieth, no me hables así, soy tu madre y merezco respeto. -suelto una risa sin gracias. -Dejaste de serlo hace dieciséis años, cuando nos abandonaste. Y de mi parte no mereces ni el mas mínimo respeto, ahora lárgate. -Cariño ¿Quién era? -Austin se acerca a mi con el perro en sus brazos y m

