Llegué a la cafetería donde mi hermano ya se encontraba degustando de un café. Él me preguntó el motivo por el cual lo había llamado con urgencia y porque no estaba en casa descansando. —Fue por esto—le dije mostrándole la carpeta. Él la tomó y la leyó. Su cara no fue de sorpresa sino de preocupación—.¿ Por que no te sorprendes ?¿Acaso ya lo sabías?— pregunte aguantando mi respiración. Sus ojos reflejaban cierta tristeza. Él simplemente asintió con la cabeza, a estas alturas ya nada me sorprendía y eso incluía que él supiera la verdad. —Lo supe por casualidad hace cuatro años. No te dije nada porque quise protegerte y quise protegerlos a ellos—mencionó. Simplemente suspire ante su respuesta. Me sentía confundida y cansada. —¿Sabes por qué están involucrados en este tipo de negocio?—le

