Cuando la noche llegó Andrew no me quiso dejar sola. Él se acomodó en el sofá de la habitación y se quedó dormido. Poco después caí en otro de mis sueños: Un niño de cabello n***o y ojos azules jugaba con Matthew y conmigo afuera de la casa. Jugábamos a los príncipes y princesas, estábamos disfrazados como los personajes que estábamos interpretando. Éramos unos pequeños entre cinco o seis años con mucha imaginación. —Princesa Esmeralda, te rescatare de este malvado rey—pronunció el niño de ojos azules preparando su espada de juguete. —Eso ya lo veremos—respondió Matthew preparándose para la épica batalla. Ambos comenzaron a luchar, hasta que un hombre de aspecto serio, cabello n***o y ojos claros se acercó a nosotros. —Es hora de irnos Ismael, despídete de tus primos—le ordenó

