Mientras estuvo en el auto fue meditando la idea de lo que se sentía pertenecer a dos mundos distintos. Pero si ambos eran su hogar. Kaia ya no segura de saber decir con exactitud de donde era. -Es aquí señorita Ella pareció no escucharlo. No, hasta que sintió el toque de Aiden a su lado -es aquí, debemos bajar- le insto Ella arrastro sus pies fuera del vehículo y admiro el gran edificio, entrada la noche este se veía un poco diferente. Lleno de luces y alumbrado, aun en la noche todo estaba ajetreado. Quizás tenían razón los rumores, Nueva York es la ciudad que nunca duerme. Kaia no habia tenido ni tiempo de cambiarse, seguía con aquel vestido blanco cubierto por una tela transparente donde habían decorados de mariposas rojas, el vestido era de lo mas elegante y hermoso, su cabel

