Las manos de Paulina temblaban, la mujer estuvo a punto de caer al suelo y desmayarse. Pero, Clinton la sujetó con fuerza. —¡Es imposible! A Melody Hesser la dieron por muerta, ella viajaba en un crucero, muy lejos de aquí, ¿Qué estaría haciendo en este país? —No lo sé, señor, la mujer que llegó aquí no tenía ni una sola identificación, solo nos dijo que ese era su nombre, que era la señora Hesser, y que su esposo era el magnate Octavio Hesser. Paulina no podía dejar de llorar. —¿Qué le pasó? ¿Cómo está? Las doctoras titubearon, pero hablaron. —La mujer llegó golpeada, presentaba signos de violencia física y s****l. Paulina hizo un gesto de estupor, rompió en llanto, Clinton la abrazó. —Espera, Paulina, ni siquiera sabemos si es ella. —Quiero verla, ¡quiero verla, ahora mismo! —ex

