El corazón se me fue a la garganta y cerré los ojos con fuerza. – en donde estas? – volvió a preguntar. Me quede con la mente en blanco. – dime donde estas Maddie– me ordeno. –yo, Sali a comprar unas cosas para… para hacer un pastel – respondí. Escuche su respiración pesada. –y saliste tu sola? – pregunto y sabía que no me creía ni una sola palabra. –si – le dije y esta vez sin titubear. – bien, dime donde estas te iré a buscar – mascullo. –No! – respondí de inmediato y casi se me salían los ojos del miedo que sentia. –¿no? – pregunto. – y porque no? – su voz era muy extraña. –porque estaba por llamar a Em, para que nos encontráramos – le explique. Ian seguía inmóvil estaba muy atento en cada cosa que yo decía. –estás segura? –pregunto y por el tono de su voz supe que estaba

