-La mañana llegó, yo estaba sentado mirando hacia la ventana, ayer asesine a un hombre y me siento bien de haberlo hecho, tengo en mi mente su rostro, personas como él no merecen estar en este mundo y yo lo elimine.- -La puerta se abrió, ya sabía quién era el que llegaba.- -Buen día dormilón ¿cómo amaneces?- -Mejor que nunca respondí.- -Toma.- -Santos me entregó una taza de café, su olor llegó hasta lo más profundo de mi ser, eso en definitiva me recordó a Fernanda, ella sin falta todas las mañanas preparaba mi bebida.- -Gracias.- respondí -Bueno quiero que sepas que lo del agente Bryan estará un poco complicado.- -¿Qué? ¿Por qué?- -La rata está escondida.- -Tu puedes encontrarlo, no eres el amo y señor de este país.- -En verdad me halagas pero hasta para mí es imposible, des

