XLV Los siguientes días pasaron con una relativa y sospechosa calma. Ahora la mansión Price estaba siendo objeto de una exhaustiva revisión por parte de las autoridades, a pesar de estar tan controlados por la señora de aquel apellido. No lograron encontrar nada más comprometedor, y concluyeron que todo se trataba nada más que de una madre que no pudo superar la muerte de su hijo. —Enfermo —replicó Liam al ver los resultados de la investigación—. Esa mujer no puede salir de ese sanatorio. —El detective que ha trabajado en las sombras en este caso, quiere verme, Liam. Se llama Darius. Liam y Julia se miraron entre sí, con mucha desconfianza. Podría ir con un ejército Amy a esa cita, pero cuando las cosas tenían que salir mal, simplemente lo hacían. —¿Para qué desea verte? ¿Tiene inform

