Luego de una noche durante la cual la tomó un par de veces más y, donde de no ser por su plan de tolerarlo hasta poder regresar, se hubiera sentido muy insatisfecha con el desempeño de ese hombre quien, movido por su ego, se creía el mejor amante ya que sonreía ampliamente cada vez que salía de ella; finalmente estaban subiendo al auto para regresarse. Al llegar a su edificio encontró a su padre en la puerta, su rostro se iluminó al verlo, comenzó a respirar aceleradamente porque al llegar esa mañana, con el cabello húmedo, su padre sabría que había sucedido algo entre ellos y le daba mucha pena y dolor. –¡Papá!, ¡qué sorpresa!, ¿qué haces aquí? –exclamó deseando que su padre le siguiera el juego, algo que sucedió afortunadamente. –Tengo algunos asuntos que atender aquí mi niña, así que

