Esa tarde cuando pasó por ella, se mantuvo seria y esquivó sus labios de esquimal sin disimulo alguno, por lo que él arrugó su frente y se mantuvo así hasta que llegaron al apartamento de ella. Tomaron asiento y Zarela inició la conversación: –Brandon, la llamada que me hiciste mientras comía con mi equipo me molestó bastante, fue incómoda y solo te obedecí para no ponerme en evidencia ante ellos, sin embargo, no volverá a repetirse, te agradezco que cambies esa actitud controladora conmigo. –Estás malinterpretándome cariño, solo cuido tu reputación, esos hombres pueden confundir tu amabilidad con coqueteo y al trabajar todos juntos los rumores le harían mucho daño a tu imagen en la empresa. –Mi relación con los integrantes de mi equipo es de respeto y cordialidad, nadie en su sano jui

