“Iría a la gala, ¡fabuloso!, pero ojalá no se le ocurra llevar a la mujer esa que estaba con él y marcando su territorio, aunque él no la desmintió, si la llevara con él sabría que había perdido el tiempo soñando con un amor imposible, ¿amor imposible?, ¡ay Virgen de Guadalupe!” –se alarmó al darse cuenta de lo que había en su mente. Desde que lo vio no dejo de rogar porque las horas pasaran rápido para volver a estar cerca de él, se esmeraría mucho en su arreglo, le pidió a Isra, su estilista personal, que la hiciera lucir espectacular ese día y lo logró, estaba muy satisfecha con lo que se reflejaba en el espejo. Lucía un vestido hasta el piso, color verde esmeralda en satén, mangas largas con escote profundo al frente y en la espalda, la cintura definida por una banda adornada con cri

